viernes, 1 de enero de 2016
Capítulo siete
Recobró la conciencia, sin abrir los ojos todavía. Notó una ligera presión en las muñecas, una cuerda. Seguía en aquella maldita habitación de tortura, todo había sido un sueño, Rick no había ido a rescatarle, Alice le había vendido y a estas alturas Levon estaría ya en manos de la Agencia o, en el mejor de los casos, muerto.Entonces lo notó, ningún reloj marcaba el tiempo que le quedaba para desaparecer, no había ningún tic tac que lo atormentara. Abrió los ojos con urgencia, todos sus sentidos estaban alerta. Un techo blanco que a través de cuatro paredes se unía a un suelo de madera bastante maltratado fue lo primero que vio. Seguía encerrado, pero claramente no estaba en una de las celdas de la Agencia, no reconocía aquella pequeña habitación.
Por un momento de planteó que el hecho de estar atado de pies y manos a la cama se debiera a una amante un poco desequilibrada. Luego recordó que hacía demasiado tiempo que no se relacionaba con personas pertenecientes al mundo de la normalidad como para tener una.
"Bien, entonces, ¿dónde coño estoy?"
No era ninguna artimaña de la Agencia, seguro. Ellos nunca tendrían la amabilidad de dejar un vaso de agua en la mesilla, aunque bien pensado era un gesto bastante inútil, dado que no había manera de que pudiera cogerlo.
Intentó recordar. Rick, rick había vuelto a por el, con Alice, Alice no era una traidora, eso o es que Rick también lo era. Su último recuerdo era su adorable hermanita ya sin inocencia alguna envuelta en un sangriento tiroteo y era obvio que no era el primero ni de lejos. Además, no hablaba con Rick como si se acabaran de conocer precisamente. No tenía sentido. Y a él, ¿qué le había pasado? No era capaz de recordar nada, cogió la pistola. Laguna. Apuntó, un coche de la agencia, un viejo conocido conduciendo. Laguna. Disparos a diestro y siniestro. Y ya, no había nada más, su conciencia se fue de vacaciones de nuevo.
"Mierda."Apenas le cuesta esfuerzo deshacer los nudos de sus muñecas, luego desató sus tobillos. Aquellas cuerdas no estaban atadas con esmero ni mucho menos.
Se levanta sigiloso, oye voces, cree reconocerlas, se acerca a ellos,los visualiza, pero no se descubre.-Tu lo sabias, ¿por qué no me lo habías contado?-la voz de Alice se había helado con los años, también su mirada, aunque ahora se notaba cierta humedad en sus ojos.-Le juré no contarlo Alice y ya he roto la mayoría de promesas que hice para con Bruce respecto a ti cuando te metí en todo esto.Se encontraban en un pequeño salón con un mobiliario que no iba más allá de un sofá, una mesa y un par de sillas que bien podrían acabar de salir de un contenedor. Alice, que había agachado la cabeza en cuanto había notado humedecer sus ojos, estaba medio desnuda sentada en el sofá, tenía el abdomen vendado y por su pecho se empezaba a resecar la sangre, Rick estaba limpiando la herida de bala que Alice tenía en el hombro. Cuando acabó, cogió entre sus manos el rostro de la chica y la miró a los ojos.-Sabes que él no quería hacerlo, ¿no? No era él mismo, no tenía el control.Bruce dejó de prestar atención a la conversación. Rick, quien se lo había enseñado todo, quien le había salvado la vida en incontables ocasiones, a quien le debía su actual personalidad (ambas) su tutor. Sí, ese mismo Rick estaba demasiado cómodo con Alice, su hermanita, su protegida, su único lazo con la normalidad. Entre ellos había menos espacio del que Bruce estaba dispuesto a aceptar.Sin esperar a que la conversación acabase entró en la sala siendo lo más llamativo posible. Rápidamente Alice se cubrió con una manta avergonzada. En su rostro se atisbaba una sombra de terror que Bruce se obligó a ignorar.
-¿Qué ha pasado?-Su voz sonó fría y serena, aunque la verdad era que Bruce luchaba a duras penas contra la ansiedad y la impaciencia.
La pregunta era demasiado ambigua. Tanto Rick como Alice dudaban lo que responder, Bruce notó su confusión.
-He pasado de estar a merced de la Agencia a ser vuestro prisionero, ¿cómo?-.-No eres nuestro prisionero, Alice y yo te ayudamos a escapar de la Agencia.-Entonces ¿por qué me he despertado atado a una cama?-No te precipites sacando conclusiones Bruce, no sabíamos si habrías recuperado el control para cuando despertases- su mentor tuvo especial cuidado en elegir sus palabras.
"¿Lo ves? Se está burlando de tí maldito imbécil"
Bruce quiso pretender que no había entendido a Rick, que no sabía a lo que se refería con eso de "recuperar el control". Estuvo a punto de preguntar, pero sabía perfectamente a lo que se refería y que se lo confirmase no iba a cambiar nada.
-Bueno, ¿qué ha pasado entonces?
-¿No recuerdas nada?- en la voz de Alice había reproche. Bruce miró a su hermana con expresión grave, ¿hasta qué punto Alice había estado a punto de traicionarlo?
La mano de Rick se posó sobre la pierna de la chica.
-Alice... Sabes que no ha sido su culpa. Por favor, déjame hablar con él, yo se lo explicaré.- Bruce no recordaba que aquel suave tono de voz existiera en las palabras de Rick.
Sin soltar la manta y con cierta dificultad Alice se levantó y fue hacia la habitación. Maestro y aprendiz se quedaron solos.
-¿El que no ha sido mi culpa?- Bruce cada vez estaba más impaciente.
" Te traicionarán. Mátalos"
-Tranquilizate.
Bruce frunció el ceño ante una orden tan directa, ya no era su pupilo.
-Como puedes intuir, en cuando empezaste a mostrar cierto descontento, la Agencia empezó a buscar la manera más apropiada para hacerte desaparecer. Intenté evitarlo, pero ya no confían en mi. Captaron a Alice y supongo que te puedes imaginar que con la parte de "tu trabajo" que le mostraron no le costó creer que eras un demente asesino.
"Quizá sí que lo eres"
-Por suerte conseguí acercarme a ella...
-Si, ya he visto que sois bastante cercanos.
Rick no reaccionó ante aquella infantil provocación, se limitó a mirarlo seriamente y seguir su explicación. Bruce se reprimió, tenía que recobrar la calma.
-...y aclararle que lo hacías bajo la influencia de la Agencia, así como que no todos los propósitos de esta son tan nobles como parecen. Entendió rápidamente que si seguía con ellos ella acabaría igual. Entonces decidimos alejarnos de todo eso, contigo incluido.
<< Alice fingió que no pasaba nada y siguió, en apariencia, los planes que la Agencia tenía para ella. Tu último encargó aceleró un poco todo el proceso, de ahí que el rescate fuera algo precipitado.
<< Ahora que ya puedes entender nuestro punto de vista, responderé a tu pregunta: perdiste el control poco después de coger el arma, te ensañaste con nuestros atacantes, fue una masacre. Cuando Alice intentó detenerte, la hirieron en el abdomen y tu mente seguía nublada por la demencia. Nunca le había mencionado lo de Espectro.
-Así que fui yo quien le disparé en el hombro.
El silencio confirmó lo obvio. Bruce se derrumbó en el sofá, su propia hermana lo temía, y con razón. Ahora debería olvidarse definitivamente de toda su pequeña vida, puede que no la apreciase en su momento, pero hubiese dado lo que le pidieran por estar levantándose en su cama, ir a trabajar, volver a casa y compadecerse de sí mismo.
-Mierda, mierda,mierda...
Se levantó de repente, paseaba inquieto por la sala. Entonces Alice volvió ya vestida.
-Oye Bruce, lo siento... Se que no eras tú, intento no juzgarte, de verdad quiero que volvamos a ser como éramos.
Bruce la miró fijamente en silencio.
-Levon
-¿Qué? ¿Me has escuchado?
-Tengo que volver a por él.
-¿Quien es Levon, Bruce?- Rick se incorporó y se puso alerta, en cualquier momento su amigo podía ceder su mente a Espectro.
-Yo.. Yo le salvé. Tengo que ir a buscarlo, la Agencia lo atrapará, lo matarán.
-Rick, creo que se refiere al niño que adoptó, oí a Drake mencionarlo.
- Bruce, no podemos volver, si no lo tienen ya, poco les faltará. No seas imprudente.
Bruce intentaba ordenar sus ideas. Tenía que volver, no podía dejar al niño a su suerte, al menos no sin luchar por él.
-No pienso abandonarlo ¿Donde estamos?
-No es buena idea. ¡Acabaremos muertos!
-Rick, es sólo un niño, ya sabes lo que le harán, tú mismo has pasado por ello, todos lo hemos hecho.-Su hermana había decidido darle un último voto de confianza a Bruce, quien desde el fondo de su alma le agradeció mil y una veces el gesto.
Rick miró a ambos hermanos, suplicante, pero ya habían tomado una decisión y asumido todas las consecuencias. Suspiró admitiendo su derrota.
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